Historia del Colegio

En los inicios del Curso Escolar 1979/1980 se crea administrativamente el COLEGIO NACIONAL “NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD”, que más tarde pasaría a tener la denominación actual de C.E.I.P. AL ANDALUS. En una parcela de aproximadamente 10.000 metros cuadrados, situada junto al  Cementerio San Juan Bautista, se inician las obras del futuro colegio que ha de atender al alumnado de la zona próxima al mismo, así como al del diseminado de Chiclana, desde la zona de Los Naranjos hasta la misma playa de La Barrosa.


El proyecto de construcción se debe al Arquitecto Rafael Leoz, de manera que siempre aparece ligado al nombre del colegio la coletilla “Fundación Leoz”, con la idea de reconocer la figura del autor,  más allá de la denominación de cada centro educativo. En la provincia de Cádiz hay centros con el mismo proyecto en Puerto Real, San Fernando y Guadalcacín.

En su estructura, se compone de una serie de módulos destinados, según su superficie, a distintos fines. La planta, cuadrada, cuenta con un patio interior cubierto al que se abren las distintas dependencias, repartidas en dos plantas. En la planta baja se ubican  los espacios destinados a comedor escolar, cocina y despensa, sala de profesores, despachos y seis aulas. En la primera planta, además de las aulas hasta un total de diez, nos encontramos con un laboratorio y una sala de pretecnología.  La distribución actual del centro no tiene mucho mucho que ver con la original.

El día 7 de Diciembre de 1980 se inicia la actividad en el centro al que acuden primero los alumnos y alumnas escolarizados en el COLEGIO NACIONAL  NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS y un poco más tarde los alumnos y alumnas de la ESCUELA UNITARIA DE LAS MENUDITAS, que por aquella época atendía a la población escolar de la zona del diseminado. Como dependencia anexa al centro sigue prestando servicio el local en el que actualmente se encuentra la Asociación de Vecinos ANTONIO MACHADO, que por entonces aportaba cuatro aulas a la capacidad del centro.

Cuando dos años más tarde se inaugura el primer edificio de Infantil, estas unidades anexas dejan de funcionar y pasan a ser sede de la asociación antes citada.

Hubo algún signo de protestas entre algunas de las familias que tenían que escolarizar a sus hijos en el centro debido a la proximidad del Cementerio de Chiclana, ya que no se veía con buenos ojos la ubicación del colegio en esa parcela tan lejana del centro urbano y tan pegada al camposanto.

Se podría afirmar que esos primeros años fueron de un enorme entusiasmo por parte de un claustro en el que había juventud y veteranía a  partes iguales y que desde el principio apostó por hacer del centro un lugar agradable para el trabajo y lleno de sorpresas para el alumnado. La actividad deportiva, el teatro, el carnaval, la música,... tuvieron desde el principio un lugar prioritario en las propuestas que se hacían a los alumnos y a sus familias. Junto con esto, fue muy relevante la existencia de una asociación de padres y madres muy entregada a la tarea de acompañar la labor educativa y de mejorar las infraestructuras conforme se iban haciendo necesarias.

A partir de 1990 el centro, como todos, ha de acomodarse a las exigencias LOGSE y las clases que antes albergaban a 40 o más alumnos ahora tienen que hospedar sólo a 25. En ese sentido podemos comprobar cómo el edificio original tiene la capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos con ligeras modificaciones que no hacen cambiar, de momento, su estructura inicial.

Llegando el año 1996, con el inicio de la ESO que ahora conocemos, el centro tiene que acoger, de manera provisional, tanto al alumnado de Infantil y de Primaria que ya tenía como al nuevo alumnado de Secundaria, ya que las infraestructuras educativas de la localidad no permitían el trasvase automático del alumnado a los nuevos IES formato LOGSE. Así, en el centro, durante una serie de años conviven tres etapas educativas distintas: infantil, primaria y secundaria. Quizás aquí se da la circunstancia beneficiosa de que la mayoría de los maestros y maestras adscritos a esta nueva secundaria  ya eran maestros y maestras del anterior claustro, con lo que casi ni se nota, a nivel interno, esta nueva época. En esos años el colegio llega alcanzar la cifra de 900 alumnos, haciéndose necesaria, la construcción de un segundo edificio y la habilitación de unidades prefabricadas en el patio para albergar seis unidades de infantil (2002) y los niveles LOGSE con los requisitos que contempla la nueva ley.

En este devenir de treinta y tres años,  el colegio ha ido consolidando un proyecto educativo que se ha visto reforzado con la adscripción al Programa de Bilingüismo, parcial al principio y generalizado a partir de este curso escolar, con la apertura de una Biblioteca Escolar modélica tanto en su fondo como en su forma y con una medidas organizativas que  pretenden  mejorar la atención educativa y hacer del centro una institución acorde con las exigencias del siglo XXI.

   
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